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jueves, 20 de octubre de 2011

Dante Davis Woods

En honor a una de las mejores historias de persona que he creado y a su reciente muerte, dejo su trasfondo plasmado en mi Blog =3


Fines de los años 70 y principios de los 80, 9 de Julio de 1978, New Jersey, para mis padres un día común y corriente, bueno no puedo culparlos no he sido el hijo más bueno del mundo, pero al fin y al cabo es mi fecha de cumpleaños. Bueno todo era distinto antes, cuando era pequeño, alrededor de los 5 años, como todo niño tenía muchos amigos imaginarios, era bueno en las actividades de artes porque siempre he sido malo para lo físico. Mi padre, Michael Davis, mecánico igual que mi abuelo y esperanzado en que yo tomara el negocio de la familia cuando sea adulto, aunque de pequeño le ayudaba en tareas menores en el taller nunca me agrado mucho estar en ahí, de vez en cuando era como si no existiera de todas formas nunca me he quejado, algo aprendí allí, mi padre siempre fue duro conmigo a pesar de que razones no hubiesen, como por ejemplo, a todos los niños del barrio les daban 1 dólar para comprar golosinas o un helado, en mi caso tenía que trabajar con él para que me diera dinero, creo que lo hizo para que aprendiera a que el dinero se gana con el esfuerzo del trabajo. Mi madre Anna Woods, mujer bastante sencilla, a pesar de que a papá no le gustara ella aportaba dinero en la casa haciendo alguno que otro dulce, alguna torta o pie, siempre me gustó más pasar tiempo con ella, me mimaba más y podía ayudarle a cocinar de vez en cuando, era divertido, siempre terminábamos con la cara llena de harina o de crema, pero lo mejor de todo era que me dejaba comer los restos de crema chantillí.
Cuando cumplí los 6 entre al jardín, según lo que me decían entré atrasado, por eso siempre fui el mayor y por ende los profesores siempre me trataban como un idiota, porque según ellos esa era la razón por la que comencé la escuela tarde. Mientras curse Elementary school mi familia tuvo muchos problemas económicos, por lo que papá y mamá discutían mucho, yo prefería simplemente ir a mi cuarto y esconderme en el closet, mi madre siempre terminaba en llanto y mi padre ebrio, aun así mamá siempre lograba calmarme, siempre me protegió. Fueron 5 años muy difíciles en la escuela también, Jimmy Sweet un afroamericano de los barrios más bajos y Luis Quiñones un puertorriqueño, ellos eran los matones de la escuela y como nunca fui una persona muy fuerte siempre se me humillaban, más de una vez pase por el tornado o el calzón chino. Pero para alegrar un poco la vida de mi familia, mi madre quedo embarazada y a fin del año ya tenía un hermano, Michael, como mi padre, al principio fue todo un poco escandaloso, él bebe lloraba demasiado, mi madre pasaba despierta gran parte de las noches y papá siempre lo trato mejor que a mí. Sin embargo desde el nacimiento de Michael, el 14 de febrero, la relación de mis padres volvió a ser buena, papá dejo el alcohol y mamá hizo pasteles más deliciosos. Todo mejoro para ellos tres, sin embargo como siempre pasa con el hijo mayor, se les olvida que existe, de hecho me volví bastante rebelde, de alguna forma logre hacer amistad con los matones, en esos años, me sentí bien en su compañía, ellos me tomaban en cuenta, logre ganar cierto nivel de importancia en la escuela. Era divertido, los profesores nos perseguían cuando nos escapábamos a los video juegos, le levantábamos las faldas a las niñas incluso a las profesoras más bonitas y cada vez que nos atrapaban estábamos horas y horas en detención, meses sin recreo y pasábamos cuadernos llenos de frases como “No me escapare de la escuela”.





Luego cuando ya había cumplido 14 años seguía en los mismos pasos pero un día nos encontramos con gente de la secundaria, siempre voy a recordar ese día, fue cuando conocí a Jessica, una muchacha de 16 años, pelirroja, de ojos azul profundo, era hermosa. Pasaron por lo menos 3 meses de conocernos para que nos volviésemos novios, todos el resto me envidiaban decían que tenía mucha suerte por andar con una niña rica, no entendí eso hasta que un día me llevo a su casa y efectivamente era una niña de familia adinerada, su casa, en New York, era una mansión con por lo menos 14 habitaciones, sus padres eran coleccionistas de pinturas, esculturas, etc, les gustaba el arte.
Creo que vi a sus padres solo unas dos o tres veces, todo el tiempo que estuvimos juntos la pasamos genial, chocamos uno o dos autos cuando me enseño a conducir, por ende también me enseño a abrir y hacer partir un auto ajeno, siempre hacíamos cosas malas, pero bueno eso no fue más que por un tiempo, creo que luego ambos nos dimos cuenta de que eso ya no era divertido del todo y si se quiere nos volvimos un poco más normales, siempre que estábamos en su casa nos dedicábamos a mirar las pinturas, había un retrato de ella a los 15, con un vestido de gala azul, que siempre me dejaba boquiabierto, así paso un tiempo y para cuando cumplió los 18 años, sus padres hicieron un fiesta de gala, extrañamente me invitaron, fui lo mejor vestido que pude, ella por su parte uso ese vestido azul, fue una noche maravillosa, claro que lo del baile me costó bastante, eran pasada la media noche al momento de darme cuenta y preguntarme la hora, obligado tuve que quedarme en su casa, pero luego de todo no me arrepentí de haberme quedado, eran como las 2 de la mañana y yo sin poder dormir, alguien entro a mi habitación, era Jess con ese vestido y más encima la luna la iluminaba por la ventana, pasamos la noche juntos, fue algo muy romántico, ambos nos queríamos mucho. Sin embargo después de 6 meses, una sábado por la noche en que los padres de Jess no estaban en casa, lograron convencerla de hacer una fiesta y vi las verdaderas intenciones de Jimmy, no entiendo como pensó a largo plazo o si solo vio la oportunidad, pero en esa fiesta, recordando los viejos tiempos, pasamos una noche acalorada y Jess termino borracha y mientras yo iba a de dejarla en su habitación terminamos en la cama luego la deje dormir y fui a ver que hacia Jim y el resto, estaban comenzando a sacar las pinturas y tomar las esculturas para subirlas a una camioneta que esperaba afuera, lamentablemente no pensaron en las alarmas silenciosas, mientras yo como un imbécil les ayude a cargar algunas cosas termino por llegar la policía y varios lograron correr, yo preferí no hacerlo. Luego de 2 meses de investigación, al parecer fue gracias a influencias de los padres de Jess se me trato como adulto, se me sentencio a 5 años de cárcel, el día de la sentencia ni en el juicio vi a Jess, solo a mis padres que bueno, como era de esperarse mi padre me dijo que el solo tenía un hijo y mi madre no quiso mirarme.
Me enviaron a la estatal de New York, los primeros días fueron horribles, solo porque era bien parecido, lamento decir que fui la perra del lugar. La verdad no sé si era normal en este lugar, pero escuchaba voces que siempre lograban despertarme por las noches, sueños sobre nacimientos, fue un tiempo muy poco placentero, por decirlo en una forma culta, hasta que conocí a Faris, un sujeto que por el acento era francés, él era el profesor del lugar, el que ayudaba a los que no tenían cursado la escuela poder terminarla dentro de la cárcel y como yo no alcance a terminar, me uní al grupo, no sé qué vio Faris en mis habilidades, pero extrañamente se me daba la pintura y cualquier trabajo relacionado al arte en general, pase dos años terminando la escuela. Cuando di el examen para comprobar mis conocimientos salí bien parado y pude tener mi cartoncito de final de la secundaria. Pero aún faltaban 3 años de condena y me puse a pensar que más voy a hacer, asique le pregunte a Faris, viendo que tenía habilidades para el arte, comenzó con lo básico, mirar pinturas, acordarme a la perfección de todo lo que veo, no entendí para que hasta que me hizo pintar un cuadro y logre darme cuenta de que era bueno en ello, claro está que no puse mi mentalidad en hacer la pintura sino que copie simplemente lo que había visto y creo que pase la prueba, luego de esta pequeña prueba comenzó el “entrenamiento” real, no sé cómo había logrado tener una habitación especial en la que tenía muchos libros en idiomas extraños, pinturas que tenían ciertos códigos y con ellos podías comunicarte, muchas cosas raras, lo primero que me enseño fue a ver más allá de lo que ven mis ojos, tenía que aprender un poco más de idiomas, a saber que era lo que estaba tocando con mis manos, a medir el tamaño de cada pincelada, el tiempo entre cada pincelada, estuve concentrado leyendo y midiendo mucho tiempo, solo me dedicaba a comer e ir al baño, nada de comunicarme con el resto, cuando me di cuenta había pasado cerca de un año adentro de la habitación, Ya había logrado hacer todo lo que me pedía como mínimo Faris, ahora era la hora de la práctica, comencé en el arte de la falsificación luego de ello, no era malo en esta actividad por ello logre conseguir buenas cantidades de dinero vendiendo copias de pinturas. Además de Faris conocí a Jean Piere otro francés, pero él se dedicaba a vender lo que yo pintaba y a darme contactos con gente del bajo mundo a medida que iba siendo capaz de manejarme con ellos, cuando ya faltaban pocos meses para que yo saliera me presento a Thomas Fuller, un policía de New Orleans, era su amigo y su contacto en esa ciudad, con ellos dos logre, legalmente, comprarme un pequeño club nocturno y remodelarlo un poco, con esto logre asegurarme un buen dinero mensual, una casa en otra ciudad en donde nadie me conoce y una fachada normal para el contrabando de arte al largo plazo. Cuando paso el tiempo de mi condena, quise ir a ver a Jess, pero la verdad no tengo cara para ello, debe de haber perdido toda confianza en mí, aún la amo, pero no tengo la dignidad de ir, ya han pasado 5 años y siempre que quise buscarla no lo logre, quizás más adelante podamos vernos de nuevo.
Creo que es cierto lo que dicen, siempre que vas a la cárcel aprendes un truco nuevo.

Dante Davis Woods

miércoles, 12 de octubre de 2011

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Mi mente normalmente no suele jugarme malas pasadas, mi corazón no suele abrirse a cualquiera, sin embargo esta vez no puedo confiar en ninguno de los dos y tampoco son capaces de llegar a un acuerdo.
Lo normal es ser capaz de entender el contexto en el que te encuentras para así saber que debes o no debes decir, pero cuando te encuentras cerca simplemente cada uno de mis sistemas, el corazón, la lógica, comienza a funcionar mal, logro entender cada vez menos las cosas. No logro encontrar respuestas a este sentimiento, ¿Que debo sentir? ¿Es correcto sentirlo? ¿Que hago ahora? ¿Porque siento esto? y un sin fin de preguntas aparecen en mi mente cada vez que te pienso. Lo único que logro visualizar es... nada, no logro encontrar una respuesta, un final, no por mi mismo. Sin embargo de hoy logro extraer que no importa cuanto es lo que sienta o lo que trate de acercarme, solo voy a encontrarme con una muralla lo suficientemente alta para no poder escalarla. Dentro de todo, en lo mas profundo de mi ser entendía esto, que en un principio no debí enamorarme de ti, que debía callar y aceptar mi soledad, que no importaba lo que yo quería no puedo querer buscar a alguien que ya entrego su corazón. No entiendo por que creí que podía tener lo que buscaba, nunca ha sido así, nunca en mi vida he obtenido lo que quiero, ¿Porque abría de ser distinto ahora? ¿Cual fue la diferencia de otras veces?. La respuesta es muy simple, soy un imbécil e iluso.
Todos vemos lo que queremos ver, algunos ven su vida en esto y creen que puede pasar lo mismo, otros ven lo que yo debí haber visto antes....

Salir de estos hielo pareció lo mas sensato y al parecer me equivoque, no estoy aquí para que la luna sea mi compañera, solo para aullarle a la distancia eternamente...