Otra historia de un personaje de World of Darkness, hace mucho tiempo que no escribía algo así que espero haya quedado bien Nací en la parte más pobre y miserable de Marsella, mi padre un guerrero forzado por el gobierno debido a la falta de soldados, mi madre una simple esposa que sabía tejer mimbre, como podrá entenderse mi padre fue muerto durante mi infancia, sin embargo nunca fue un hombre que marcara presencia en el hogar, solo me crie con mi madre a quien ya es solo un recuerdo siempre presente en mi mente, no por lo buena madre o algo por el estilo, solo por el hecho de que no encontró mejor opción que vender a su hijo como esclavo, ¿Para que? Bueno, las adicciones cuestan caro y empapan la mente con la idea de seguir y seguir pues ello te llevará por el mejor camino o solo te harán olvidar los momentos que vives en el ahora, Opio fue la razón de mi salida de esa ciudad, de hecho no la recuerdo demasiado era bastante pequeño cuando me retire de aquel lado. Dado que era pequeño, pero sin claros talentos físicos comencé como todo “marino”, es decir, en la cocina, allí conocí a quien podría decir claramente fue mi verdadero padre, Eliseo, un hombre griego muy viejo para seguir luchando pero con tal amor al mar que prefirió seguir en un barco en el que nadie le tenía respeto solo para estar en la mar. El Barco era gigante (desde el punto de vista de un niño) tenía espacia para más de 30 personas, cargaban muchas cajas, por lo que entendía en el momento era un barco mercante. Se paseaban entré algunos puerto por el territorio franco y también por los territorios sajones. Eliseo me enseño a pelar una papa, a hacer pan y algunas otras cosas para cocinar pero lo más importante que me enseño fue a leer, todos se burlaban de él por ello, era extraño burlarse del cocinero que sabe leer pero no del contramaestre que también sabía hacerlo. Las cosas fueron muy entretenidas y visite muchos lugares durante un tiempo, pero como la vida del comerciante en el mar no es del todo tranquila, muchas veces nos encontramos con pequeños barcos piratas, algunas veces el capitán era capaz de repelerlos y otras simplemente prefería la opción rápida, entregar lo que tenía pero que dejarán vivo él y sus hombre, la verdad siempre que ocurría algo así la bandera pirata me parecía conocida. Lamentablemente en un viaje encargado por un arzobispo viajamos hacia un asentamiento en Irlanda y me dejaron allí, botado como un perro en un monasterio. Tenía 12 años cuando me dejaron allí, así que como no tenía a nadie a quien recurrir ni siquiera a donde querer volver, bueno me quede allí .Para mi beneficio, todo lo que me enseño Eliseo me fue de gran ayuda, encaje bastante bien, podía leer como muy pocos niños, incluso escribir. Debo decir que habían muchos niños en el lugar, así que hice buenos amigos la mayoría de nosotros estábamos por las mismas razones, nadie se hizo cargo de nosotros y las persona de la iglesia siempre recibían gente. Allí me enseñaron un poco sobre la religión, sobre Dios, sobre los ángeles y todas las atrocidades que hacen los paganos e infieles, más aprendí si por lo que podía leer que por las enseñanzas de los monjes y los misioneros que llegaban a repartir la palabra del señor. Quien más se esforzaba y le daba resultado era Misael, un párroco joven, venido desde Constantinopla, era buena persona conmigo. Pasaron más años y mis tareas se incrementaron un poco, ayudaba en la copia de biblias y otros libros que me pedían. Cada año llegaban más fieles al lugar, al parecer Misael era un muy buen orador. Cada año quienes llegaban a la edad de 15 les tocaba salir por si solos a repartir la palabra y volver una vez al año con noticias de sus labores y con más personas para así realizar un eucaristía y que quienes llegarán pasaran por el santo bautizo. Cuando me fue mi turno no salí muy bien parado, pues no encontré mucha gente como el resto de mis compañeros, yo solo logré traer alrededor de 20 personas cuando el resto trajo bastante más gente, estaba decepcionado por mi poca habilidad de ayudar a los paganos pero emocionado pues había tanta gente en el pueblo, eran más de quinientas personas por lo que lograba ver desde el campanario que habían construido. Debía prepararme para el siguiente día pues sería grande, importante, al menos esa era mi sensación. Cuando comenzó todo, no lograba entender que estaba pasando, ¿Que tan ciegos estuvimos?, ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? La “eucaristía” había comenzado y todos preparados para ello, Misael era quien dirigía, como de costumbre, todo iba de forma tranquila, todos lo seguían y alaban las palabras que salían de él, sin embargo todo comenzó a ponerse extraño cuando la gente sin que nadie se lo pidiera comenzara a cortar sus muñecas y dejar que su sangre callera al suelo con una sonrisa de tanta felicidad. - ¿¡Qué está pasando me pregunte!? - ¿No lo vez Athos? Esto es la prueba para que él descienda entré nosotros – dijo Misael - Ahora sé parte de este gran milagro y participa como todos - continuo Mi cuerpo se comenzaba a mover por sí solo, al escuchar sus palabras - Eso, ahora toma este cuch…. En el momento en que tome el cuchillo, no sé, no entendí lo que paso, era como si alguien más estuviera en mi cuerpo y yo solo podía mirar. Tome el cuchillo, me levante e hice frente a Misael - Otra vez esta tierra está contaminada con ellos - ¡Qué está pasando! – Grito Misael - ¿Que acaso no lo ves?, no puedes controlarme con tus patéticas palabras - Ajajjaja entonces haré yo mismo el trabajo! – grito Misael mientras se abalanzaba hacia mi - Estúpido, se ve que aún no lo entiendes – Tranquilo, no volveremos a caer a este camino, me dije a mi mismo, al menos esa fue la sensación No sé qué palabras dije, nunca había escuchado ese idioma, sin embargo entendí la idea - Aléjate, ve al centro de la plaza, quédate de rodillas, no me sigas, no me busques Misael solo hizo caso, todo esto me superó, mientras yo seguía mi camino hacia un bote. Fue como si yo fuera un extraño en mi propio cuerpo, nunca había tenido tanta resistencia, fueron días fuera de mi mismo, sin volver a escuchar una palabra, cuando por fin logre despertar de este sueño, estaba de polizonte en un barco. - Quédate quieto en este rincón y pronto estarás a salvo Fue lo último que escuche, estaba tan shockeado con lo que había pasado que simplemente me quede ahí a dormir. Cuando el barco se detuvo por al menos una noche, me escabullí en la noche y baje a puerto, para mi pesar no sabía dónde me encontraba pero aun así no quería volver. Pasó muy poco tiempo para cuando el deseo de comer fuera demasiado grande para poder controlarlo y simplemente comenzar a comer de la basura de los lugares de hospedaje, ha sido una de las pocas veces en mi vida que un pedazo de pan podrido junto con carne con gusanos supiera a la verdadera gloria. Por lo visto acá se podía mendigar comida o dinero, la gente hablaba en Latín, bueno al menos algunos pero era más común el griego y otra gran variedad de idiomas, era razonable, estábamos en un puerto bastante grande. El puerto era bien rustico, la gran mayoría de las personas portaban armamento, los barcos siempre bajaban mercancía, usualmente se da a conocer quienes son las personas que cuidan la ciudad pues solo ellos llevan armas, definitivamente este lugar es un puerto clandestino, libre de la iglesia y del gobierno, estaba en un puerto pirata. Era hora de comenzar de nuevo, de ver las nuevas oportunidades, nadie me conocía, ni siquiera sabía en qué parte realmente me encontraba, por ende, una vida nueva. Primero que nada tendría que buscar que hacer en este lugar, no soy alguien capacitado para combatir, es un arte sencillo dentro de todo, la punta va al otro lado de tu oponente sin embargo eso es para mí, trabajar en un burdel tampoco, no soy mujer, ni bien agraciado, de todas formas cada cierto tiempo llegaba alguien a sentarse en la plaza y escribir lo que otros le pedían, muchas veces los capitanes de los barcos pasaban horas haciendo fila para ello, aha! Acabo de encontrar un trabajo. Me demore una semana en mendigar el dinero suficiente para un poco de tinta, pluma y papel, como nadie me conocía debía comenzar de a poco, sin embargo si cobraba mucho dinero no iba a tener a nadie y si era muy poco vendrían a matarme, por lo que espere a que volviera el anterior escriba y ver cuál era su cuota. Luego de ello, por fin podré ganar algo de dinero e irme de este lugar, pero las cosas no serían tan fáciles como pensé. Una vez comencé con este trabajo, me fue muy bien, siempre los capitanes o contramaestres pedían escribir el listado de sus cargos para así tener en cuenta cuanto ganaban o perdían, era un trabajo tranquilo, hasta que me di cuenta de porque el otro escriba venia tan poco, claro, siempre se veía bien arreglado, de ropa un poco mejor que la común, pero la realidad era otra, un esclavo de o de los dueños de este puerto, ni en muñecas ni en piezas poseía marcas de grilletes pero al notar que varios preguntaban por mi dueño o mi “jefe” fue lo que me hizo dar cuenta de que tarde o temprano estaría en peligro de nuevo. Un día como cualquier otro se me acercaron un grupo de piratas, con claras intenciones hostiles, bueno por lo que le entendí este trabajo era un negocio que a ellos les podría rendir frutos, es cuando comienzo a recordar un poco a Misael y lo fácil que le era convencer a la gente, por lo que traté de que me dejarán tranquilo que prefería pagarles un “cuota” para que ellos se asegurarán de que nadie más me molestase y ellos se llevarían el 30% de mis ganancias, a lo que ellos al cabo de un par de minutos de discusión accedieron, mi contrato era con el Capitán Sia del Kaballes, uno de los barcos medianos pero bastante rápidos del sector. Creí que me había salvado, pero lamentablemente estos hombres eran un poco menos personas que el resto por lo que después de un golpe en el estómago y dejarme inconsciente me encontraba atado en una silla en la mesa junto al capitán Sia, era un hombre bastante avanzado de edad, por lo que se notaba que era bueno en lo hacía, no se pasan los 30 años guerreando contra el gobierno, claramente era curtido en el arte de las armas, lo demostraba claramente su cicatriz en su cara, una barba bastante larga y al parecer ex integrante de alguna milicia pues su uniforme tenia claros retazos de pierneras griegas junto a una coraza negra, también podía delatar esto el increíble orden que mantenía en su habitación y sobre sus marinos. Bien muchacho, mis hombres me dicen que tú eres nuestro próximo negocio, explícate – Al menos griego hablaba el hombre. He he… Sí, mi señor, eso mismo – moví mi cabeza un poco para sacarme el aturdimiento …. Hmm bueno, sus hombres tienen razón, soy un escriba – Oh, interesante – dijo el capitán, claramente pensando en que podría yo serle útil ¿Qué tal tu memoria? – Pregunto el Sia Buena, supongo – Bien, entonces te vigilarán cuatro de mis hombres, estarás trabajando todos los días y la cuota subirá al 50% - Si, señor – Respondí No podía ignorar el tema de la cuota, pues probablemente me mataría si de alguna forma me negaba, al menos tengo gente que me “cuide” en caso de que alguno se propase, veamos el lado bueno de todo esto, al menos puedo trabajar y comenzar a ganar dinero. Una semana paso, claramente hubieron algunos problemas con quien era el dueño del escriba anterior pero los hombres del capitán Sia fueron bastante claros en declarar quien era el nuevo dueño de este pequeño negocio, y así fue como degollaron al pobre esclavo. Si este es el destino que me espera, creo que debo hacer bien mi trabajo, mejor esforzarme ya me salve de la muerte una vez, ¿Cómo? Aún me pregunto qué pasó, aún tengo pesadillas sobre ese día y siempre miro detrás de mi hombro creyendo ver a Misael. Al final de la semana el capitán me envío por mí. Y Bien, ¿Qué tal el negocio? – Bueno, Capitán, hubieron algunos marinos pidiendo escribir a sus amantes en otros puertos y cosas así – Lo que me interesa muchacho, ¿Manifiestos de carga? ¿Cartas entre los capitanes? Si Capitán, dos manifiestos completos, barcos menores, solo carga de suministros innecesarios, cajas con ropa, un cajón de biblias y cosas ordenadas por la iglesia – Definitivamente este hombre era más de lo que a simple vista se veía, con la información podrá saber qué es lo que tienen la mayoría de los barcos. Bien, bien, sigue así muchacho – me dijo antes de que me sacarán de su camarote. En menos de un año, gracias a mi ayuda, el capitán ya sabía quiénes tenían espías por otras partes, quienes eran solo suertudos, quienes eran los capitanes más inteligentes y más “adinerados”. Por mi parte, fuera del trabajo y más que nada en los prostíbulos practicaba mi oratoria y habilidades para hablar y convencer a la gente, me di cuenta luego de aterrizar todas esas pesadillas a que ese fue algo así como un milagro y que ese milagro aún persiste en mi cuando hablo. Así fue como supe todo, literalmente todo sobre los 4 hombres que me cuidaban, solo necesite tiempo y un poco de alcohol para que hablaran rápidamente. Aparte de ello logre saber dónde me encontraba, era una isla al norte de los sajones, bien posicionada para llegar a atacar los barcos que entraban por ese sector, no tenía nombre como tal, solo la llamaban Puerto, cada uno en su idioma claro está, ingenioso el método de encubrirlo claramente, todos los puertos tienen nombre y solo lo llaman por puerto nadie podrá identificar realmente donde está. Pasado ya medio año más el capitán Sia comenzó a mostrar claras intenciones de ser nombrado líder de todo este lugar, Rey si se quiere, comenzó a extorsionar a otros barcos a hacer negocios con ellos, sus intenciones de conquista le salían por los poros. Sin embargo, este tipo de actitudes no serían bienvenidas por los verdaderos líderes de ese lugar, era claro que esto no era un auto gobierno, la ubicaciones de los lugares de comercio, juerga y viviendas estaban bien ordenadas, no todas juntas como si fueran solo apareciendo mientras más personas se juntasen. Por esta razón fue que los verdaderos poderes del lugar dieron la cara. Era un día importante para Sia, debía encontrarse con los otros capitanes para así dar fecha para tomarse el lugar, el lugar de encontró la posada más de bajo calibre del lugar, donde a ninguno de ellos se les ha visto jamás y por la noche, así sería más fácil que nadie los encontrase. Claramente alguno de ellos fue más leal a los dueños de la isla que a él o ellos tenían espías también, no lo sé. Yo por mi parte, tenía un rancho en otro lado, sin embargo sabía que es lo que estaba pasando y que algo había ocurrido mal, pues los gritos de la gente no eran de juerga, sino más bien de miedo, con lo que desperté rápidamente pero al parecer era muy tarde, habían don hombres armados en mi habitación, primero me dieron una golpiza hasta dejarme casi inconsciente y me llevaron amarrado hacia lo que podríamos decir era la “plaza central”. La escena no era muy diferente a lo que se podría ver en cualquier quema de personas, todos los capitanes que estaban coludidos con Sia, estaban amarrados a unos postes sobre unas pequeñas pilas de madera, sus contra maestres arrodillados a unos metros de ellos y quienes eran claramente los poderes de este lugar frente a ellos. Eran personas claramente de diferentes partes, dos de ellos se notaba que eran de algún tipo de nobleza, tés de piel blanca, bien limpios, sin cicatrices, las insignias en sus ropas logre reconocerlos, uno de ellos era de Roma, el águila es difícil de no identificarlos y otro de un lugar un tanto alejado pero poco a poco haciéndose nombre, Venetto, otros dos de ellos claramente Sajones, un último hombre que claramente me dio malas vibras, tenía ropajes muy parecidas a los de la iglesia, un crucifijo de madera excelentemente tallado, y por ultimo lo más notorio de todo acá, una mujer, un tanto más corpulenta que la mayoría de mujeres, musculatura bien trabajada, unos ojos muy profundo. “Las cosas son sencillas en este lugar y ustedes lo saben, nosotros los cuidamos de los gobiernos, de los terrores del mundo del que ustedes mismo decidieron escapar, saben que rara vez intervenimos en sus vidas, sin embargo estos hombres acá han querido romper el balance en este lugar, querían que todo fueran gobernados por uno solo, por su auto proclamado “rey”. Nuestras reglas en este lugar no son totalitarias, cada uno puede hacer lo que se les plazca, manteniendo convivencia entre todos pero estos hombres aquí planeaban él hacerlos esclavos de ellos y vivir a costa de su sangre, por lo que su castigo será simple, morir por el fuego.” Esto fue lo que dijeron y varios de ellos repetían lo mismo en otros idiomas para que todos pudieran entender. Con los contramaestres fue un poco diferente, pues el hombre que parecía de la iglesia fue preguntándoles a cada uno si continuarían siendo leales al Puerto o a sus capitanes, todos claramente respondieron que al Puerto, sin embargo solo 3 de ellos se salvaron, el resto fueron amarrados con sus capitanes. Yo era el último y que estaba fuera de todo esto, y como mi vida dependía de esto, debía sonar lo más convincente posible. Me preguntaron al igual que a los contra maestres si era leal al Puerto o no, como no tenía ninguna lealtad a ninguno, preferí responder con la verdad y decirle que no era más que un náufrago en este lugar, encontré una forma de ganar dinero para comer y él capitán me utilizo para sus propios fines. El hombre solo sonrío y miro a la mujer, la cual dijo que mi castigo seria solo un poco más personal, por lo que debían llevarme a la prisión, prisión que hasta ese momento no sabía que existía, luego de todo esto, solo vi a lo lejos las grandes llamas y gritos de muerte de todas esas personas. Al día siguiente desperté, y me dije a mi mismo, “Bien, aún sigo vivo”. La “prisión” era una jaula hecha con madera local y estaba al aire libre, frente a mí los 6 líderes, hice lo que cualquiera haría en ese momento, arrodillarme y pedir piedad. Lo único que hicieron fue tenerme una semana encerrado en esa jaula y todos los días preguntarme cosas y más cosas, terminaron sabiendo todo, incluso lo sucedido en Irlanda. Al menos esto fue liberador, poder decirle todo a alguien sin importar que te crean loco, luego de esto de seguro me matarían así que para que decir mentiras y esconder cosas. Luego de esto me dieron un baño, ropa y comida, definitivamente algo era extraño aquí, pero con el hambre no me importaba nada, comí como todo un animal, hasta que prácticamente debía vomitar para seguir comiendo. Una vez me di por saciado, me di cuenta que estaba conversando entre ellos, pero sobre que hacer conmigo. Es un huérfano – ¿Es de él la presencia que se sentía entonces? - Al parecer, si - Extraño, bueno al menos se ve que tiene suerte - Por decirlo menos, si no fuera tan ingenuo, estaría muerto como todo el resto - Por esa aparte tienes razón – Bueno Liska, tú has trabajado con gente como él, tú decides, o muere o… Al escuchar la palabra “muere” mi mente fue rápidamente a buscar una excusa para que eso no pasase… No, no, yo..yo…puedo hablar hartos idiomas, se acuerdan que les conté eso...tengo excelente memoria también .- de pronto mis ojos comenzaron a arder muchísimo, mi cabeza a doler al nivel de casi explotar, sensación de vómitos. Lo único que escuche de ellos fue una riza intensa y luego me desmaye. La segunda vez que me salvaba por los pelos, cuando desperté nuevamente estaba esta mujer la cual se presentó ante mí como Liska, líder de este grupo de personas. Bueno muchacho, hemos decido que vivirás, siempre y cuando estés a mi cargo - Está Bien, haré todo lo que usted diga – dije y pensé, prefiero volverá ser esclavo que morir Claramente me equivoque, era como su secretario si se quiere pero de ninguna manera un esclavo, como el anterior escriba. Luego de un tiempo las otras personas iban y venían, algunas veces todos juntos, otras por separado, así de poco comencé a conocerlos Quintus, el romano, efectivamente era de una casa noble en roma, su personalidad era fría y calculadora, él era el que se encargaba de desviar la atención de roma hacia otro lado y no hasta estas aguas. Arno, era un mercante famoso, según él, en Venetto, era el más jovial de todos, claramente por sus gustos por los juegos y las mujeres fáciles. Él era uno de los comerciantes que era capaz de vender en otros lugares la mercancía que llegaba acá Lotario y Oton, los sajones, eran los encargados de la seguridad, excelentes cazadores, guerreros, marinos, cuando les tocaba actuar siempre había notoriedad por su predilección a hacer escandalosos y su gusto por quemar cosas. Donato, claramente un creyente en la iglesia católica, él más sabio de todos, él era con quien todo el mundo hablaba y podía descargarse, quienes eran creyentes lo trataban como un sacerdote y pedían confesarse, quienes no solo le contaban sus problemas, él era la oreja de todo el mundo. Liska era una mujer como ninguna, fuera de ser una guerra muy buena, como persona era como si fuera una madre, sus palabras nunca fueron rudas y toscas hacía mí, siempre y cuando yo no estuviera estropeando las cosas claro está. Fue en ella en quien vi realmente a una mujer entregar tanto cariño y afecto a un extraño, muchas veces le pregunte ¿Porque se comportaba así conmigo?, ¿Porque me dejó vivir? Su respuesta siempre era que tenía una intuición acerca mío la cual le decía que era mejor que viviera Este fue el grupo que comenzó a trabajarme, me enseñaron a focalizar mi voz de mejor forma, a explicarme que ese “milagro” no era tan cierto, pero que efectivamente tenía afinidad a poder convencer a la gente y con quienes por fin podía sentir un lazo de familia. Poco a poco mis habilidades relucían, se me eran más sencillas de usar. Vivi con ellos al menos 25 años, tiempo en que parte de las cosas que teníamos en común, era que todos envejecíamos lento, lo atribuí siempre a la localidad y al ser especial, como ellos se llamaban. El problema más grande que recuerdo en la isla fue la pérdida total del suelo fértil, esto es importante así que me acuerdo. Fue el último año que vivimos allá, todo marchaba bien, no se pirateaba en exceso para que no fuéramos mucho problema para ningún gobierno en particular, mucho de lo que llego eran semillas, así que no hubo problema en plantar algunas cosas, pues acá también era necesario el tener cosechas propias, no siempre se tenía comida de los robos, recuerdo bien pues ese año se dio como nunca, fue claramente el mejor año de cosecha de todos. Sin embargo, la tierra no volvió a dar más, la tierra parecía muerta, y no era solo donde se cosecho, si no que en todas partes, no entendíamos como paso, los animales comenzaron a morir, los arboles a secarse, ya no quedaba agua dulce, ni nada para producir algún licor y beber aquello. Fue Donato quien se dio cuenta de todo, uno de los barcos que se atacaron era una trampa, pues erá solo de semillas y no tenía más de 10 tripulantes, los cuales mataron claramente, pero con la descripción que le dieron sobre los tripulantes, todos tenían algún tipo de enfermedad, es decir que algún gobierno o alguien los mando a morir y que esa carga llegara a contaminar algún lado. Lamentablemente para nosotros, nadie era capaz de manejar ese tipo de cosas con sus habilidades, normales o no. Fue un golpe al orgullo totalmente, si hacíamos los cálculos correctos, podríamos desbandar a Puerto en 2 años, sin mayores muertes ni problemas, solo aludir a que Roma ya sabría de nuestra localización y dirigiría fuerzas hacia este lugar para exterminar todo lo que se moviera acá. Todo iba bien, era creíble pero el pánico comenzó cuando la personas empezaron a enfermarse y morir en cosa de una semana, la gente corrió como nunca, los barcos estaban repletos de gente, Lotario y Oton se vieron forzados a salir a las calles a ordenar un poco la gente, Arno y Quintus a buscar más navíos para trasladar personas, fueran legales o no. La gente estaba con pavor, la isla no tardo mucho tiempo en empezar a estar desolada, tardamos alrededor de 1 año y medio en sacar a todos del lugar, se procuró que ningún enfermo se fuera, que no se llevaran comidas de acá para no contaminar otros lugares. No podíamos irnos de allí, ese lugar era nuestro hogar, un proyecto que partió con ellos y fue capaz de incluirme, un lugar donde todos podíamos estar tranquilos, como podíamos dejarlo, fue un difícil proceso. Liska y Donato fueron lo que tomaron la decisión final, por mi parte preferí quedarme junto a Liska, la conocía más a ella que a nadie. Pequeño Athos, esta es una decisión muy difícil para todos, más para mí, pues yo soy quien originalmente viví acá, sin embargo creo que es lo mejor para todos, buscaré la forma de sanar esta tierra, no importa lo que cueste, pero no podemos dejar que esto se esparza más, por eso que la tarea de Donato ha sido muy intensa, todos se han ido creyendo que el imperio Romano fue quien nos encontró y solo ellos lograron escapar del puerto en que estaban, nadie sabe cómo llegar hasta acá, y eso los incluye a todos ustedes también, te lo explico pues eres el con capacidades más afines a Donato, y puede que algo quede en tu mente – me dijo Liska, con una voz con una tristeza bastante profunda Pero Liska, entonces ¿No es tan solo un problema de las semillas?, si no, no tendría que haber ocurrido esto –Dije Sale al mundo, vive nuevamente, solo si logro salvar esta tierra tus recuerdos volverán, espero poder volver a verte muchacho – fue lo último que me dijo, antes de golpearme y dejarme inconsciente Muy pocas vivencias realmente tengo en mi mente, no sé el porqué, pero entiendo que debe ser así por razones importantes. Me encontraba en un barco camino a Marsella, de vuelta a casa, podría ser un buen punto de partida nuevamente, regresar y ver como habían cambiado las cosas. Era una noche un poco más oscura que de costumbre, probablemente se avecinaba un tormenta, esto sería rudo, en plena alta mar, estuve harto tiempo en barcos pero nunca aprendí a nadar del todo bien. La tormenta fue feroz, el barco parecía que se volcaría sin embargo el capitán fue hábil y para que más decir tripulación, muchas veces todos sentimos como esto nos mataría a todos, pero nos salvamos, por muy poco, pues una vez amaino la tormenta el reporte de daños fue catastrófico, la vela y el mástil principal, sin posibilidad de reparación, debíamos esperar a que por algún milagro alguien nos encontrara y pudiera llevar pasajeros. Muchos pasajeros entraron en pánico, pedían que los dejaran usar las dos canoas que poseía el barco para bajar en los puertos, sin embargo si salían algunos esto significaría su propia muerte, ninguno de ellos sabia donde se encontraban, la tormenta pudo haberlos dejado en cualquier parte, mientras más trataba de razonar el capitán, razones más estúpidas colocaban para usar las canoas, me vi forzado a comenzar a calmarlos, era por su propio bien. Luego de unas horas logre bajar los ánimos y que se focalizaran en tratar de reparar la vela con ropas y rogar que el mástil principal fuera a resistir un poco más. Al cabo de unos días más de navegación por logramos avistar otros barcos, así que probablemente estábamos cerca de algún puerto. Uno de ellos nos logre avistar y ver las señas de auxilio que hacían desde acá, al cabo de unas horas se comenzó traspasar personas al otro barco, ya estaba oscureciendo cuando estaban por pasar los últimos, entre los últimos iban una señora con su hijo. Fue este pequeño muchacho el que extrañamente me dio mi última epifanía, cuando el muchacho cayó al agua me hizo entender algo muy curioso, el mar estaba oscuro como la noche, era la forma en que entendí la oscuridad que nos rodea constantemente, a lo que siempre le tenemos miedo, de lo que nos protegemos, como la “maldad” que nos rodea, y este pequeño muchacho, inocente sin culpa alguna era un pequeño punto de luz dentro de esa oscuridad, la esperanza de ver que alguien pudiera brillar y cambiar el mundo, siempre nos han inculcado que la esperanza es lo último que se pierde, pues bien mientras más oscuro está la noche, menos nos damos cuenta de los pequeños rayos de luz, si dejaba morir a este pequeño niño, otro punto más se apagaría y cada vez más nos veríamos ceñidos en la noche eterna, pues me lanza a tratar de rescatar al muchacho, una vez que logre tomarlo sentí claramente otra presencia junto a nosotros, no sé qué es lo quera pero sus intenciones podía sentirlas, comerse la luz, debía sacar al muchacho rápido del agua , nade lo más rápido que pude a la orilla de un barco para que me lanzaran una cuerda, el muchacho comenzó a subir y sentí el tirón hacia la profundidad, había cumplido mi tarea por lo que podía irme tranquilo, sin embargo la voz de Liska salió en mi mente y sus últimas palabras resonaron más fuertes que nunca en mi cabeza. No podía permitir que esta “cosa” me venciera tampoco, debía vivir y cambiar las cosas, volver a Puerto, sin importar el costo. Por más que trataba de subir, no tenía la fuerza necesaria pero mi afán por no morir acá fue superior. Perderas más de lo que ganaras, sin embargo demostraste querer salvar una vida común sin motivos personales, salvarnos esta vez no será tan fácil, pero viviras – era la voz que escuchaba en Irlanda nuevamente Sentí un surgir de fuerza en mi cuerpo increíble, como si yo pudiera levantar un barco solo con las manos; esta era mi oportunidad de salir del agua, comenzó por fin a subir, estaba muy cerca de la superficie, seguí, seguí y logre tomar la cuerda sin embargo lo que me dijo la voz era cierto, los tripulantes que estaban sujetando la cuerda para subirme lo vieron y yo solo vi su cara de pánico total, algo salió del agua y sentí el dolor más grande de mi vida, yo solo quede inconsciente al instante. Cuando desperté, estaban todos mirando con cara de “milagro”, tenia unos paños en mi brazo y pierna izquierda, no vi mucho más pues estaba exhausto y volví a dormir. Pasaron varios días cuando volví a tomar conciencia realmente, y claro lo que me faltaba era un brazo y la herida en mi pierna era demasiado seria, debería caminar con apoyo el resto de mi vida. Cuando me revise personalmente, mis heridas estaba completamente cicatrizadas de tal forma que pareciere que nunca hubiese tenido mi brazo izquierdo, cuando pude levantarme comenzaron a llegar más y más los golpes del azote, tal cual los vómitos pero esta vez eran severos, sabía que serían permanentes. Cuando lleguemos finalmente a un puerto, era Marsella, no había cambiado de gran manera, pero mi vida personal si, como era de costumbre volví a hacer al trabajo de escriba, pase un par de meses hasta que los sueños me comenzaron a “hablar”, eran todos muy parecidos, fuego por todas partes, figuras asesinando a otras, algo me llamaba hacia el norte, así que emprendí viaje a la ciudad más cercana Avignon…
lunes, 15 de junio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Aullidos Amigos:
Publicar un comentario